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Arcoíris

  Yo vi un arcoíris hecho de personas. Cientos de ellas, moviéndose, corriendo, bailando, siendo. Vi un abanico de sonrisas de pura alegría, de la que no se puede comprar, esa que nace desde adentro y explota en el aire.
  Levanté la vista y allí estaban las calles, ya nunca más grises, desbordantes de colores, surcadas por los mismos pies de siempre, pero ahora descalzos sobre la tarde.
  Por un momento creí estar soñando, pensé que el tedio cotidiano y el pasado habían alcanzado por dejarme totalmente dormido. Pero no, aquello era la pura realidad, cada uno con su verdad, con sus matices, sus luces y sombras, pero todos juntos caminando hacia adelante.
  Y es que no somos más que colores, delineados por el pincel del tiempo y la historia, colores diversos y flamantes en banderas de igualdad.
  Es la luz la que nos regala esta primavera, la misma que nos da la vida, y riega las flores, la que nos mostrará finalmente la verdad detrás de cada uno.

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