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Mostrando las entradas etiquetadas como Opinión

Quince años

Yo era chico cuando el Frente Amplio llegó al poder, allá por 2005. No era un niño, pero si lo suficientemente inmaduro como para entender lo que pasaba o siquiera interesarme. Tabaré Vázquez se convertía en el presidente de la república, y en un hecho histórico luego de años de oposición la izquierda alcanzaba la presidencia. Yo cursaba sexto año de escuela y poco me imaginaba los años que vendrían. Concurría a una escuela inmersa en un contexto complejo, donde se convivía con una realidad muchas veces triste, pero sin embargo asimilada como la norma. Por diferentes factores era un afortunado ya que, si bien no estábamos en posición de privilegio, al llegar a casa contaba con una ducha caliente, un plato de comida y una cama donde descansar. Pero todos los días me cruzaba con realidades diferentes, y eso parecía ser así sin posibilidades de cambio, era lo normal, así debía ser. Reacciones de todo tipo se agitaban en torno al nuevo gobierno, muchos esperanzados de lo que podría pasar...

Nuevos horizontes

Quizás redefinirse no debería estar ligado a ninguna fecha o momento particular. Pero inevitablemente siempre lo está. Muchos pueden ser los detonantes: una pérdida, una vuelta al sol, quedarse sin trabajo, el comienzo de un nuevo año. Cada uno crea su camino y si le funciona inventar un nuevo “yo” al cambiar el almanaque, o al cumplir años, o el acontecimiento que sea, está perfecto. Existen tantos modos de llegar a la identidad como personas en el planeta. El cambio de año en particular es una época muy propicia y casi generalizada para reinventarse. Todo el mundo quiere empezar el año con el pie derecho, corregir errores y encontrar mejores rumbos, inundar el año entrante con propósitos que parecen excelentes metas y luego se van desvaneciendo al pasar los meses. Es así que al llegar esta época nos vemos inundados de presiones sociales (que, como siempre terminan siendo presiones auto inducidas), frases hechas, historias de vida en redes sociales y cientos de imágenes más; qu...

El "efecto ganador"

Para ejemplificar lo que voy a ilustrar en este texto, comenzaré con una analogía, que marca creo yo claramente a qué me refiero. En el mundo del deporte, más precisamente en el fútbol, actividad tan usada para hacer paralelismos con la realidad, ocurre algo particular con respecto a las victorias y derrotas de uno u otro equipo. En la competencia suelen verse todo tipo de actitudes, tanto dentro como fuera del campo de juego, todas las energías están puestas en obtener el resultado y bajo este lema se ven muchas maneras de actuar violentas incluso, entre colegas detrás de una pelota. No voy a hablar de las tribunas porque es tema para otro texto. Lo cierto es que una vez finalizado el partido, es común que los ánimos se calmen, pero sucede que quien sale perdiendo a veces se vuelca a la protesta, contra los adversarios, los árbitros o quién sea, llegando al extremo de la violencia. Lo contrario ocurre con el que se lleva la victoria, por lo general se torna más conciliador, actitud ...

La muerte del sentido común

Vivimos en una época muy particular, el avance y la expansión de las nuevas tecnologías, y la extensión del uso de las redes sociales, ha provocado una “hiperconectividad” entre todas las personas sin importar las barreras que los separen. Hoy cualquier ser humano puede plasmar su opinión en internet (yo lo estoy haciendo ahora) y hacerla llegar en un instante a cualquier parte. Esto me parece maravilloso porque aumenta la pluralidad de voces y democratiza la información, hoy en día ya no existe como antes una sola visión de la realidad provista por los medios de comunicación y aceptada por todos sin cuestionamiento alguno. Ya no quedan prácticamente puntos de vista que no estén reflejados en alguna parte, no hay visiones del mundo marginadas, o gente con cosas para decir y sin espacios para expresarse. Obviamente que esto también tiene sus numerosos costados negativos, como el avance y la masificación de discursos de odio que se creían enterrados para siempre; porque es más fácil qu...

¿Para qué opinar?

Conforme el hombre desarrolló su capacidad de pensamiento y análisis, seguramente comenzó a ver las diferentes situaciones de la vida cotidiana en nuevas perspectivas, observándolas desde muchos ángulos, buscando la mejor manera de explicar los sucesos para conseguir un eficiente desempeño o superar las dificultades. Tiempo después, como consecuencia de la gran diversidad de formas de ver el mundo como personas en la sociedad, es probable que haya surgido esa casi inevitable actitud de dar la opinión propia ante cualquier situación; muchas veces con la intención de brindarle al otro una ayuda, o cuando solicitan nuestro pensamiento acerca de algún tema de interés, pero lamentablemente también existe otro tipo de opinión que es a veces tan despreciable como innecesaria, y es aquella dirigida a juzgar o tratar de entender el quehacer de otra persona. Años atrás, muchas de estas opiniones quedaban encerradas en conversaciones privadas, en el seno de una familia, o en alguna otra charl...