Ir al contenido principal

Soy

  Vivo en mis ideas. Soy lo que pienso. Aunque para los demás soy mis actitudes, soy lo que hago. Lo que hago no siempre es fiel a lo que pienso: los demás no ven quién soy realmente.


  Soy lo que pienso. Los otros no ven lo que pienso: los otros no me ven. ¿No soy? ¿Quiero que me vean? ¿Soy para los demás, o para mí mismo?

  Ajusto mis actitudes a mis pensamientos: me vuelvo auténtico. Pienso, siento y actúo de acuerdo a mi esencia. De a ratos me escondo, protejo mi silencio. Después salgo, renovado, ofreciendo mi ser al viento.

  ¿Seré aquello que conozco desde niño? ¿seré lo que me ocurrió desde entonces?

  Soy mi cara, mi tono de voz, mis manos. Soy mi familia, mis amigos, la música que escucho. Nunca seré lo que escribo, porque cuando lo leo ya soy otro. Soy todos los lugares a los que he ido, y también los que nunca pisaré.

  Pero entonces, si vivo en mis ideas, también estoy hecho de aquellas que preferiría nunca rondaran en mi cabeza. Soy lo que me hace bien y lo que me hace mal.

  Soy cuando quiero dejar de ser.

  Soy mis pensamientos y mis actitudes. Los demás ven mis actitudes: me ven. Yo veo mis pensamientos y mis actitudes: me veo.

  Soy.

Comentarios

Entradas populares de este blog

¿Para qué opinar?

Conforme el hombre desarrolló su capacidad de pensamiento y análisis, seguramente comenzó a ver las diferentes situaciones de la vida cotidiana en nuevas perspectivas, observándolas desde muchos ángulos, buscando la mejor manera de explicar los sucesos para conseguir un eficiente desempeño o superar las dificultades. Tiempo después, como consecuencia de la gran diversidad de formas de ver el mundo como personas en la sociedad, es probable que haya surgido esa casi inevitable actitud de dar la opinión propia ante cualquier situación; muchas veces con la intención de brindarle al otro una ayuda, o cuando solicitan nuestro pensamiento acerca de algún tema de interés, pero lamentablemente también existe otro tipo de opinión que es a veces tan despreciable como innecesaria, y es aquella dirigida a juzgar o tratar de entender el quehacer de otra persona. Años atrás, muchas de estas opiniones quedaban encerradas en conversaciones privadas, en el seno de una familia, o en alguna otra charl...

Escondidos

Foto: Pinterest Bajo la caída de la tarde, detrás de las sombras acentuándose y el horizonte absorbiendo al sol; o sobre el resplandor del mediodía, levantando la tierra en el patio de la escuela, los niños juegan a las escondidas. Diversión antigua como el hombre, instinto de supervivencia devenido en entretenimiento. Cualquier sitio es factible de ser escondite, y es así que la infancia transcurre entre los nervios de ser descubierto y la destreza de ocultarse. Pero, con el cuerpo oculto tras un árbol, o agachado al otro lado de algún arbusto; absolutamente envuelto en su inocencia, el niño puede llegar a ignorar que parte de su cuerpo está descubierto develando así su ubicación. Años después, ya en la vida adulta, continuamos interpretando este juego, a veces casi con la misma inocencia, pero con el fin de adaptarnos e integrarnos a la vida en sociedad. Cualquier ser medianamente observador, lo suficientemente detallista y empático, puede detenerse y encontrar en el otro su ...

Las décimas perdidas

Hace un tiempo, viajando en ómnibus con destino al lugar donde doy clases, me encontré con un personaje interesante. El viaje dura apenas una media hora, ya que el centro al que acudo es a unos pocos quilómetros de la ciudad. Siempre un transporte colectivo es motivo de encuentro con diversos tipos de personas, con situaciones de todo color, conversaciones que uno escucha sin quererlo y quedan flotando por ahí. En fin, de vez en cuando está bueno alejarse del ensimismamiento, salir de la mente o quitarse los auriculares, para contemplar el entorno y sus detalles. Photo by Ant Rozetsky on Unsplash Yo sentado en el fondo del vehículo, veo subir a un señor de unos setenta años, quizás más. Lentamente maniobrando el peso de sus bolsos como podía a medida que avanzaba en el pasillo, dejando atrás los asientos ocupados, hasta llegar y sentarse en el asiento contiguo al mío. Desde un primer momento la presencia de la guitarra descansando junto a mí en el asiento le llamó la atenció...